En los años entre 1950 y 1955, William M. Gaines y sus colaboradores dejaron a los aficionados un legado de maravillosas historias de terror, crimen, ciencia-ficción y bélicas. Hablemos sobre ellas.

jueves, junio 29, 2006

¿Sabías que...? (IV)

¿Sabías que, cuando un dibujante era contratado en E.C., lo primero que le preguntaban era si estaba casado?


Según Al Feldstein, si un dibujante tenía una familia en casa esperándole, sería más regular en las entregas, ya que mantenerla dependía del trabajo que hiciese.

miércoles, junio 28, 2006

Two Fisted Tales / Frontline Combat: Historias de guerra antibélicas

Las colecciones bélicas de E.C. eran un caso aparte, en gran medida por la aportación de Kurtzman tanto como guionista de todas las historias que salían en estas revistas, como en su faceta de editor de las mismas.

En el principio, no todo era guerra: en “Two Fisted Tales” también aparecían relatos de aventuras en lugares exóticos, en la línea de “Terry y los Piratas” de Milton Cannif; pero paulatinamente se fueron introduciendo las historias bélicas, en gran parte porque el público mostraba interés por ellas a raíz de la guerra de Corea, en la que los EE.UU. se encontraban metidos por aquella época. Debido al moderado éxito de la primera, a Kurtzman le dieron otra colección, “Frontline Combat”, en la misma línea que la anterior.

Kurtzman, ademas de los guiones, realizaba bocetos de todas las historias que se publicaban, y a los dibujantes no se les permitia desviarse demasiado de esas directrices. Los comics de guerra eran los comics de Kurtzman. Los artistas que ocuparon más páginas de estas revistas fueron los habituales de la casa: Kurtzman, Davis, Severin, Wood… pero también contaban con dibujantes estrella estrellas, como el recientemente desaparecido Alex Thot o Joe Kubert.

Las historias que contaban estas revistas no eran como las de las otros comics, como ”Sargento Rock” o “Nick Furia”. Eran historias reales, con una documentación detallada, tanto en hechos como en los detalles del dibujo, y sobre todo, eran relatos humanos. Aquí no había supersoldados o inventos extraños que salvaran al apurado protagonista: el soldado, si llegaba vivo al final del relato, era enteramente por el triunfo de su voluntad frente a la adversidad.

En general, los guiones se desarrollaban en Corea, pero tenían cabida relatos de la I y II Guerra Mundial, de las diferentes guerras de Estados Unidos (la intención primera de Kurtzman era publicar una historia completa de la Guerra Civil en siete números especiales, de los que finalmente solo aparecieron tres), de las guerras coloniales, de los conquistadores españoles o del antiguo imperio romano. En próximas entradas, analizaremos algunas de las mejores.

Curiosamente, estas cabeceras no fueron cerradas a causa del famoso comité de investigación, sino que, al terminar la guerra de Corea en el 1953, los lectores fueron perdiendo interés y, tras un intento de reconversión a revista de aventuras (Oeste, etc…), acabaron muriendo de “forma natural”. En 1992 tuvieron una breve resurrección de mano de Dark Horse, de dos números de duración.

martes, junio 27, 2006

¿Sabías que...? (III)

¿Sabías que la Vieja Bruja no es un invento original E.C.?


Está “inspirada” en el personaje principal de un serial radiofónico de los años 30 titulado “The Witch´s Tale” llamado Old Nancy, la Bruja de Salem. Podéis escuchar algunos de los programas aquí.

lunes, junio 26, 2006

The Aliens

(Weird Fantasy nº17 / Enero Febrero 1953)
(Guión: Bill Gaines y Al Feldstein / Dibujo: Al Williamson)

Historia clásica de los tebeos E.C., contiene todos los aspectos “marca de la casa”. El relato empieza con la destrucción de la tierra, naturalmente, por la detonación de la bomba, ante la mirada atónita de unos extraterrestres de aspecto reptilesco, que venían de exploración. Se posan sobre uno de los trozos del extinto planeta para indagar y, sorpresa, en la exploración encuentra un tebeo E.C. Pero no cualquier tebeo. Es el que estás leyendo. Y allí están ellos, los extraterrestres. Alucinante.

Lo tenemos todo: el humor, la complicidad con el lector, la auto publicidad y el final sorprendente. Un guión delirante, coronado por un espectacular Al Williamson ofreciendo un autentico espectáculo visual página tras página. Historias que crean afición.

Lo podemos leer aquí o en “Biblioteca Grandes del Comic: Clásicos de la Ciencia-Ficción nº 7”

viernes, junio 23, 2006

¿Por qué recordamos estos tebeos?

En la década de los 50, E.C. no era ni de lejos la única editorial de comics del mercado. Pero una serie de maniobras la convirtieron en la más imitada a través de los años, y también le valió para ganarse el rencor de muchos.

En un principio, los comics E.C. no se diferenciaban del resto: relatos del oeste, algún superhéroe (superheroína en este caso), mucho romance e historias de crímenes. Poco a poco, los comics de terror se van introduciendo, primero historias sueltas en la línea de crímenes, luego un par de cabeceras y finalmente, tres colecciones regulares, a las que deberíamos añadir las dos de suspense, ya que en muchas ocasiones, la línea que las separaba se volvía muy fina, con apariciones regulares de la Vieja Bruja.

A raíz de este éxito, las demás editoriales se montaron en el carro, pero no entendieron el mensaje: las revistas E.C. nunca necesitaron (por favor, abstenerse personas sensibles de picar en el enlace) de esto para vender.

El éxito de estas residía en el humor irónico que destilaban los impactantes finales; eran guiones que trataban al lector, por primera vez, con inteligencia, conectando con ellos, manteniendo la tensión hasta la última viñeta, dejando a los criminales salir impunes en muchas ocasiones. Adaptaban incluso relatos de escritores como Poe o Bradbury. Pero sobre todo, en los dibujos: hasta entonces, los comics se dibujaban como un producto industrial, igualando todo a un estilo homogéneo que decía más bien poco. Gaines fue el primero que alentó a sus dibujantes a tener un estilo propio y diferenciado de los demás, lo que hasta entonces estaba reservado para los “artistas” que dibujaban las tiras de prensa.


Hacia el final, fueron las demás revistas, celosas de no poder imitar el éxito de E.C., las que provocaron el cierre de las revistas de terror y la aparición del Code.

jueves, junio 22, 2006

Jack Davis: un dibujante de humor metido a dibujante de terror

Davis fue uno de los mejores dibujantes que pasaron por E.C., siendo suyas las versiones definitivas de los avatares (el Guardián de la Cripta, el Guardián de la Cámara y la Vieja Bruja) que aparecían en todas las portadas de los títulos de terror, en el orden que correspondiese. De sus historias llegó a decirse que debían leerse con un chubasquero, ya que derrochaban hemoglobina en sus páginas.


Pero la característica principal de Davis era su particular estilo, mezcla de un dibujo humorístico y casi caricaturesco, pero capaz de retratar los horrores más terribles. En una de sus historias más recordadas, “Foul Play”, encontramos un buen ejemplo: un equipo de beisball decide usar a un jugador rival como “equipación” para un grotesco partido: sus piernas son los bates, su cabeza la pelota, sus intestinos marcan las líneas de juego… una idea de lo más desagradable, pero que en manos de un artista como Davis se convierte en uno de sus mejores trabajos.

Principalmente, Davis dibujaba la historia principal de “Tales from the Crypt”, pero tuvo incursiones en las de suspense y en las bélicas, y dibujo todas las portadas de “Increíble Science Fiction”.

Un dato curioso: de todos los dibujantes de horror, ninguno supo dibujar como Davis los Hombres Lobo. Eran su mejor baza, y, conocedor de ello, en cada página introductoria del Guardián de la Cripta solía poner al menos uno.

Con todo, no es de extrañar que, tras el cierre de la linea de terror, Davis pasara a MAD, dando rienda suelta a su vena más humorística. Impagable su versión de Al Pacino como Tony Montana en la parodia “Scarred Face” (MAD #248).

Para más datos de Jack Davis, aquí y aquí.

¿Sabías que...? (II)

¿Sabías que Marvel intentó competir en horror con E.C.?


Los superhéroes no vendían mucho tras la II Guerra Mundial, y Atlas (ahora Marvel Comics) cambió el título de “Captain America” por el de “Captain America´s Weird Tales” durante dos números. Puedes ver las portadas aquí y aquí.

miércoles, junio 21, 2006

Ciencia Ficción durante la “Guerra Fría”

Las revistas de ciencia-ficción nunca vendieron bien. El público se entregaba a las historias de terror y las de crímenes, las bélicas tenían un público reducido pero muy fiel; pero la línea de ciencia-ficción era la “hermana tonta”. Sin embargo, o quizás por esa razón, o por el sueño frustrado de ser científico de Gaines (recordemos que iba para químico cuando las circunstancias acabaron con ese destino), eran las más mimadas por los editores: Al Feldstein se ocupó de hacer casi todas las portadas de las diferentes series que salieron y dibujó muchas de las historias interiores.


Las series principales fueron “Weird Science” y “Weird Fantasy”, pero a causa de sus bajas ventas, se unieron en “Weird Science Fantasy”, que acabó reconvertida en “Incredible Science Fiction” después de que el Comics Code prohibiera que la palabra “Weird” (extraño) apareciese en la portada de los comics.

Contrariamente al nivel de ventas, en la cabecera “Weird Science Fantasy” se reunieron los mayores talentos en nómina de la editorial: Reed Crandall, George Evans, Frank Frazetta, Bernie Krigstein, Al Williamson y Wally Wood. E incluso se llegó a publicar un número especial que rezaba en portada “E.C. desafía a la Fuerza Aérea Estadounidense”, con un completo informe documental de avistamientos de platillos volantes negados por el gobierno.

Las historias que aparecían en esta línea eran, como en los otros títulos, vueltas sobre los tópicos de la época. Por sus páginas desfilaron mutantes atómicos, extraterrestres de todo corte y condición, viajeros dimensionales, del futuro más lejano o del pasado más remoto, y, por supuesto, el fin del mundo. Son pura catarsis para la sociedad americana de aquella década de los cincuenta, con su miedo a la bomba, a la energía nuclear o a los misiles del otro lado del telón de acero.

En definitiva, es la colección con mayor valor artístico, y los guiones mantienen el nivel habitual, con argumentos, que no dejan de ser tópicos, pero están tratados de forma inteligente y divertida, y hacen pasar un buen rato de lectura.

martes, junio 20, 2006

Television Terror!

(The Haunt of Fear nº 17 / Septiembre Octubre 1950)

(Guión y dibujo: Harvey Kurtzman)

Comenzamos el apartado de análisis de historias con un clásico. La trama se desarrolla en torno a la visita de un programa de televisión a una casa donde sucedió un crimen pasional, lo que provoca el posterior abandono. En la mansión se adentra el confiado presentador solo para descubrir que dentro se oculta un autentico terror.

La importancia de esta historia reside en su narrativa: en cuanto se enciende la televisión, las viñetas pasan a ser tratadas con márgenes gruesos y esquinas redondeadas, en la forma de pantallas de televisión, haciendo que el lector participe de la historia desde dentro. Son los años en los que la televisión comienza a tomar relevancia, convirtiéndose en la forma de distracción numero uno de América, y el cine, los comics, las revistas… deben recurrir a reinventarse para no perder público frente a la primera.


Respecto de Kurtzman, aunque tocó como dibujante todos los géneros de la editorial, sería en los bélicos donde destacaría, como editor, guionista y dibujante; pero no sin antes dejarnos perlas como la que presentamos ahora.


Tenemos, pues, la estructura habitual de las historias E.C: partiendo de un tópico, el tebeo acaba con una vuelta de tuerca hacia lo macabro, lo irónico o directamente un final totalmente sorprendente sacado de la manga, lo que acabó convirtiéndose en la marca de la casa.


Podemos leer está historia aquí. En la medida que sea posíble, intentaré poner enlaces a las historias para que podamos disfrutarlas y comentarlas. En todo caso, reseñaré su edición española por si alguien quedara interesado por una en particular. En este caso, la historia apareció en "Biblioteca Grandes del Comic: Clásicos del Terror nº 11".

¿Sabías que...? (I)

¿Sabías que los comics E.C. tenían su propia autocensura?


La colorista Marie Severin ponía grandes masas de color negro o morado oscuro en aquellas partes del dibujo que le resultaban demasiado cruentas o brutales. Posteriores ediciones en blanco y negro de estas historias han revelado detalles que quedaron ocultos en la edición original.

domingo, junio 18, 2006

Bienvenido, incauto lector...



En 1947, Bill Gaines, que acaba de llegar de luchar de la II Guerra Mundial, hereda la editorial de su difunto padre, con unas perdidas de 100.000 $, dando al traste con su sueño de ser profesor de química.


La editorial E.C. (Educational Comics) publica en comic book, el formato que Gaines Sr. había inventado años atrás, denostado en aquella época (los tebeos “serios” eran los publicados en la prensa: Flash Gordon, Prince Valiant, Terry and the Pirates…) por ser considerado “para niños”. En su catalogo podíamos encontrar la variedad más ecléctica: historias de la Biblia, biografías de personajes ilustres, historias de amor, western, superhéroes protagonizados por chicas…


Hacia 1949, Gaines se asocia con Al Feldstein y Harvey Kurtzman, y comienza un giro editorial hacia los géneros más conocidos del terror, el suspense, la ciencia ficción (la niña de los ojos de Gaines) y el género bélico, creando una pagina de oro de la historia del comic como E.C. (Entertaining comics).


En 1954, la publicación de “Seduction of the Innocent” y la creación del fatídico código de autorregulación de la industria (el ya casi extinto “Comics Code”) provocan la quiebra del “estilo E.C.” y paraliza el desarrollo de la historieta en América durante 15 años.


Ahora, muchos años después, el nombre de Gaines se asocia a una reunión de los mayores talentos del comic de la época, que capitanearon el barco de la industria durante pocos años y lograron cambiar para siempre su rumbo.


Ahora, acompáñenme, si quieren, a conocer un poco mejor aquella pequeña editorial de comics que armó tanto ruido que aún sigue sonando su eco.