En los años entre 1950 y 1955, William M. Gaines y sus colaboradores dejaron a los aficionados un legado de maravillosas historias de terror, crimen, ciencia-ficción y bélicas. Hablemos sobre ellas.

lunes, julio 24, 2006

La historia de E.C. Comics (5): “Picto-fiction” (1955 – 1956)

En un intento de salvar la editorial de los números rojos que había provocado el intento de la “New Direction”, Gaines hizo un intento de volver a publicar lo que tanto éxito había tenido, historias de crimen y terror, esquivando el “comics code” mediante la formula del “magazine” en blanco y negro y de mayor tamaño, dirigido a los lectores adultos.

Los picto-fiction se presentaron como relatos ilustrados por los artistas habituales de la casa, con portadas realizadas por ilustradores profesionales. Pero el producto no llegó a calar entre los fans de E.C. El cambio era demasiado radical para el lector acostumbrado a sus viñetas propiamente dichas y en color.

De cada una de las cuatro colecciones, se había preparado cuatro números completos, de los cuales solo llegaron a ver la luz dos de ellos, y un tercero de “Shock Illustrated”, cuya tirada fue regalada a los suscriptores y al personal de la editorial en su totalidad.

Las colecciones fueron las siguientes:

La ya mencionada “Shock Ilustrated”, iniciada en septiembre del 55. El primer número fue en su totalidad dibujado por Jack Kamen; el segundo incorporó al portadista Rudy Nappi, y de dibujantes interiores a Reed Crandall, George Evans, Al Williamson, Angelo Torres y Graham Ingels.

“Crime Illustrated”, dos números en noviembre del 55 y abril del 56. El equipo creativo fue el mismo que en el segundo “Shock Illustrated”, pero sin el portadista.

“Terror Illustrated” tenía la curiosidad de que el primer número fue impreso en bitono, no en blanco y negro puro.

“Confessions Illustrated”, las portadas fueron a cargo de Bud Parke y el citado Rudy Nappi; y los guiones fueron de Daniel Keyes, guionista también de la serie que comentamos en el último post “Psychoanalysis”.

Tras el fracaso de esta forma de revista, Gaines no tuvo más remedio que poner todos sus esfuerzos en MAD, también convertida en “magazine” desde su número 24.