En los años entre 1950 y 1955, William M. Gaines y sus colaboradores dejaron a los aficionados un legado de maravillosas historias de terror, crimen, ciencia-ficción y bélicas. Hablemos sobre ellas.

miércoles, julio 05, 2006

The October Game

(Shock SuspenStories nº 9 / Junio – Julio 1953)
(Guión: Ray Bradbury y Al Feldstein / Dibujo: Jack Kamen)

Gaines y Feldstein nunca ocultaron que la mayoría de sus historias eran revisiones o adaptaciones de la literatura, los “pulps”, o incluso de las noticias del periódico. Adaptaron a clásicos como Poe o Lovecraft, pero también a contemporáneos como Eando Binder o, en este caso, Ray Bradbury.

La adaptación de “El Juego de Octubre” es una de las muchas colaboraciones Bradbury – E.C. que se desarrollaron, la mayoría en las colecciones de ciencia ficción, pero también en las de terror y suspense. La historia cuenta como un padre desnaturalizado se cobra la venganza contra su mujer donde más le puede doler: la hija de ambos, aprovechando además una fiesta de Halloween con los amigos del matrimonio.

El relato se desarrolla durante ocho páginas, en las que el lector se ve conducido hacia un final que se intuye desde el principio, pero no por ello resulta menos terrorífico. Conforme avanza la historia, los tonos desaparecen, quedando solo las sombras del sótano, y reservando el color únicamente para la madre, convertida en la protagonista involuntaria, hasta que al final, “algún idiota enciende las luces”, volviendo el color y dando conciencia del horror que no hemos llegado a presenciar pero todos conocemos.

Los lápices de Jack Kamen son la elección más acertada, y el punto fuerte de la historia. Sin tener un estilo tan marcado o tan preciosista como el de sus compañeros Davis, Craig o Ingels, es óptimo para sacar el terror que hay debajo de la típica sociedad americana: el asesino jugando con los niños o las calabazas y manzanas de Halloween ponen los pelos de punta.

La historia se puede leer aquí o en “Biblioteca Grandes del Comic: Clásicos del suspense nº 7”.

2 Comments:

Anonymous Alfred said...

Recuerdo haber leído el relato original de Bradbury en una de aquellas antologias de narraciones criminales que se vendian poniendo el nombre de Hitchcock bien grande en la portada. Ciertamente enfermizo, perverso y truculento, sí señor. Aunque haya pasado a la historia como escritor de ciencia-ficción, no se le dan nada mal, tampoco, estos otros géneros, el del suspense y el del terror, al señor Bradbury.

Por cierto, que si la adaptación al cómic insinúa más que muestra, multiplicando así el horror con la involuntaria ayuda de nuestra fértil imaginación, tal y como se desprende de su comentario, desde luego acertaron los de la E.C. al trasladar el cuento a las viñetas, pues este poseía un planteamiento muy similar.

Por último, hay que ver lo que molesta la supresión del color, en la edición española de estas historietas, cuando originalmente se le dió un valor narrativo, como muy bien se aprecia en este caso, y no se limitaba a ser un simple adorno que rellenara los espacios entre línea y línea de dibujo.

Un saludo.

10:13 p. m.  
Blogger Luis Torres said...

El color, ya te dije ayer, unas veces empeora la historia, pero otras veces mejora al dibujante. Haz cuenta de que estos colores no son de ordenador, y muchas veces los personajes saén con una piel rosa fuerte que tira de espaldas.

Pero si, en este caso, la pataleta es de rigor.

2:12 p. m.  

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