En los años entre 1950 y 1955, William M. Gaines y sus colaboradores dejaron a los aficionados un legado de maravillosas historias de terror, crimen, ciencia-ficción y bélicas. Hablemos sobre ellas.

viernes, agosto 18, 2006

Hail and Heart-y!

(Crime SuspenStories #15 / Febrero - Marzo 1953)
(Guión: Bill Gaines – Al Feldstein / Dibujo: Graham Ingels)

Saludamos desde la Cripta del Terror a uno de los más míticos artistas de la editorial: “Gasthly” Ingles. Sus dibujos “sucios”, salpicados de detalles escabrosos, sus rostros malvados y deformados, y, sobre todo, la visión de la Vieja Bruja quedó en las retinas de la siguiente generación de dibujantes de terror: sin ir más lejos, Berni Wrightson se reconocía muy influenciado por él.

Algunos se extrañarán de ver una historia con la Vieja Bruja de anfitriona en la colección de “Crime Suspenstories”. No era tan raro: Ingels dibujó episodios de “The Witch's Cauldron” en la colección de crimen durante muchos números, hasta que se decidió que solo apareciese en las colecciones de terror.

La historia comienza con la consabida parrafada de la Bruja, que sostiene correas de los protagonistas de la historia, con el marido animalizado en forma de rata, dándole la condición que luego veremos en la historia: él es un tipo repugnante, incapaz de hacer nada por ayudar a su mujer, excusándose en una dolencia cardiaca; aquí es donde el dibujo de “Gasthly” tiene su máximo exponente: el protagonista es odioso, ya lo sabemos, pero Ingles es capaz de conseguir que, además, sea visiblemente repugnante, con su sonrisa perlada de dientes de oro, a los que luego se hará referencia.

Cuando la mujer se entera de que la enferma del corazón es ella, y no su marido, le invade la cólera y se “ocupa” de él; mientras esparce cenizas en la acera, un vecino encuentra entre ellas uno de los dientes de oro, haciendo patente el crimen, mientras la señora se jacta de que su marido por fin esta siendo útil.

La historia termina con la Vieja Bruja de nuevo, y con un juego de palabras: nos cita para el siguiente número de la colección para luego decir “till then. 'bye… E.C., that is!”: “bye” se entiende como adiós, claro, pero también se puede pronunciar como “buy”, comprar, con lo cual “hasta entonces, comprad… ¡E.C., eso es!”. La auto publicidad era algo muy habitual dentro de estos comics. Lástima que se pierdan con la traducción tantos juegos de palabras, aunque la traducción de Planeta no sea mala en absoluto.

La historia se puede leer en “Clásicos del Suspense nº 3” o aquí en su ingles original.

5 Comments:

Anonymous el tio berni said...

Desde luego Ingels no era un virtuoso del cómic como lo pudieran ser sus compañeros Feldstein, Wood o Davis, pero cuando se trataba de dibujar personajes o pasajes terroríficos, no le iba a la zaga a nadie. Yo creo que finalmente Wrightson acabó superándole, pero aun hoy, de vez en cuando uno se encuentra alguna que otra viñeta de Ingels que quita el hipo.

8:49 p. m.  
Blogger Luis Torres said...

Efectivamente, era un monstruo, y yo si lo pongo al nivel de los demás, incluso por encima de muchos de sus compañeros; pero coincido contigo, Berni, en que Wrightson acabó superando a su maestro de largo.

12:29 a. m.  
Blogger Mar said...

Vaya, vaya...
el tio Berni en un post de terror en el que se menciona a "Bernie" jejejeje

Besitos

9:14 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

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Anonymous Anónimo said...

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